
Union Sunchales 1 - Talleres Cba 4
Escrito por Daniel O. Benzi Lunes, 06 de Febrero de 2012 10:27
Talleres hizo todo bien en Sunchales
Un triunfo impostergable. Con sus dos delanteros inspirados, la "T" consiguió una victoria que lo deja al acecho de los equipos que están clasificando. Sáez fue decisivo: convirtió tres goles en el 4-1 ante Unión.
Talleres recuperó la sonrisa en Sunchales tras el duro golpe que había sufrido en el Kempes (Foto: Ramiro Pereyra / Enviado especial a Sunchales).
El hincha de Talleres deberá cuidarse de no caer en un exceso de euforia por lo sucedido ayer en Sunchales. El triunfo y la goleada sirvieron para suturar heridas sangrantes y calientes, pero no para curar al enfermo de sus males futbolísticos.
Necesitaba cambiar con urgencia para que algo cambie, porque de no ganar ayer la parte más importante del torneo se le hubiera terminado y habría ingresado en la reválida, una etapa maratónica de partidos que sólo da como premio la posibilidad de jugar una promoción por el ascenso.
Talleres se enchufó a un pulmotor que deberá mantenerlo con vida durante cinco fechas más. Conseguirlo siempre le será más fácil por el atajo de intentar jugar, tocando y triangulando, como lo hizo ayer. Tuvo la mente puesta en ganar y mirar el arco del frente desde que el cronómetro comenzó a correr, por eso consiguió golpear en momentos clave.
Una muestra fue el primer gol: a los 6 minutos, "el Cuni" Francés metió un tiro libre en la puerta del área local y Sáez sorprendió con un cabezazo metiéndose detrás de dos defensores del Bicho. Y el segundo de Talleres llegó después de seguir buscándolo, a los 39 minutos, a cinco minutos del final del primer tiempo, por mérito absoluto de Francés, que hizo un surco por la izquierda y se lo sirvió al "Sacha". Con decisión, convicción, oportunismo y contundencia, la "T" golpeó al principio y al final de primer tiempo y dejó casi noqueado a su rival.
En el segundo tiempo, cuando sacó el pie del acelerador, Unión le empezó a hacer sentir que estaba en la cancha. Y cuando Requena comenzaba a tener trabajo, volvió a golpear en otro minuto de quiebre. A los 19, Sáez metió el tercero y consiguió la tranquilidad que necesitaba. Aguas calmas, que en forma de contragolpe, le marcaron el camino para el cuarto, a los 30 minutos, el de Riaño.
Con esa cómoda ventaja en el buche, el equipo le cedió la pelota a Unión y apareció el otro Talleres, el inseguro atrás y que dejaba espacios en el medio campo que los volantes rivales comenzaron a aprovechar, mediante un centro tras otro, hasta que llegó el descuento con el cabezazo de Velázquez.
Fueron unos minutos de zozobra, que certificaron lo mucho que Talleres deberá trabajar para que sus males de fondo desaparezcan. Si continúa con la decisión y la convicción de ayer, el camino de la cura seguramente se le irá allanando.
Síntesis:
Unión: Diego Núñez; Matías Fler, Rodrigo Bertorini, Maximiliano Sola y Nicolás Pautasso; Santiago Autino, Franco Calamari, Diego Fraire y Guillermo Formica; Joaquin Molina y Diego Velázquez. DT: Miguel Isabela.
Talleres: Leandro Requena; Juan Pablo Rezzónico, Luciano Precone y Nicolás Trulls; Marcos Azcurra, Nery Leyes, Nicolás Ballestero, Claudio Francés y Agustín Díaz; Claudio Riaño y Sebastián Sáez. DT: Arnaldo Sialle.
Goles: PT, 6m y 39m Sáez (T). ST, 19m Saéz (T), 30m Riaño (T) y 35m Velázquez (U).
Cambios: ST, antes de comenzar, Leandro Ochoa (6) por Silba (U) y Joaquín Molina (5) por Fraire (U), 16m Guillermo Cosaro (5) por Francés (T), 25m Favio Álvarez por Azcurra (T) y 40m Lucas Farías por Saéz (T).
Amonestados: Sola, Fler, Formica, Velazquez (U), Ballestero y Leyes, Rezzónico (T).
Cancha: Unión de Sunchales.
Árbitro: Gustavo Fabián
Talleres: hay luz al final del túnel
Reacción albiazul. Arnaldo Sialle metió siete cambios en el equipo y los jugadores respondieron. Golearon a Unión en Sunchales y sigue en carrera en su lucha por clasificar entre los mejores seis de la Zona 1. Quedan cinco fechas.
Nadie podrá quitarle hoy al hincha de Talleres la alegría. Efímera e insuficiente, por cierto, pero alegría al fin. Acostumbrado siempre a terminar en un rincón y recibiendo andanadas de golpes hasta quedar groggy o noqueado, que el equipo ayer haya reaccionado y demostrado que puede meterse en la pelea corta y también lanzar alguna mano ganadora, no es poca cosa.
Pero es imprescindible señalar que ayer le ganó a un equipo que llevaba 13 partidos sin ganar y que en su cancha, de 9 partidos disputados, había ganado 2, empatado 3 y perdido 4. Y que por algo estaba cinco puntos abajo que la "T", que precisamente no es uno de los mejores alumnos del grado.
No se trata de desmerecer al rival, al que "Cacho" Sialle alguna vez dirigió, que tiene buenos jugadores y no es de practicar un fútbol picapedrero. Sólo se trata de remarcar que si Talleres no le ganaba a ese equipo, el único que lo separa del cómodo colista Alumni, se hubiera corroborado que su intención de dar batalla por la clasificación no habría pasado de una simple utopía, de una simple manifestación de buenos deseos.
Y si bien el principal rival de Talleres es Talleres, hay equipos a los que se debe vencer sí o sí. Hay una enorme diferencia de jerarquía futbolística entre uno y otro equipo, pero faltaba que lo pudiera demostrar. Y afortunadamente para el hincha albiazul, el equipo de Sialle lo hizo.
Talleres certificó ayer, y vino bien que lo hiciera, que su problema no es cuando juega afuera, condición en la que no perdió desde que Sialle asumió como su DT. Su karma es ganar en el Mario Kempes, ese estadio inmenso, en el que el equipo aparece cada vez más chico en su estatura futbolística.
Hoy mismo, la goleada frente a Unión de Sunchales pasará a ser historia e irrumpirá ese desafío, el más difícil para Talleres: meter, de una vez por todas, dos partidos seguidos. Con seis puntos en el buche, la perspectiva que se le presentará será distinta. Pero mientras eso no suceda, el regusto a poco e insuficiente no se le irá de la garganta.
Lo que viene
Talleres enfrentará el próximo sábado, en el Kempes, a Alumni, que ha mejorado mucho su juego, presionado como está por la necesidad de sumar puntos para no irse al descenso. Es un equipo que lo complicó siempre, aunque, justo es admitirlo, más por los errores propios que las virtudes ajenas.
Si gana, seguirá con vida y tendrá que ir al Miguel Sancho –o al Kempes, si así lo sugiere la Policía– para vérselas con Racing, que parece haber comenzado una etapa de descenso futbolístico, con todo lo relativo que esto puede ser, tratándose de fútbol.
Y si se impone, llegará un partido que puede marcarle si estará o no en condiciones de clasificar a la Segunda Fase: Central Córdoba de Santiago, un rival directo en esa puja, en el Kempes. El resultado de ese partido marcará definitivamente la suerte de Talleres en lo que falta de esta Primera Fase. Los cotejos frente a Juventud Antoniana, en Salta, y Tiro Federal, en el ex Estadio Córdoba, serían para completar el fixture de no imponerse.
Eternidad o instante
Lo importante es que ayer pudo ver un hilo de luz al final del túnel, cuando con cada paso se hundía un poco más en el lodazal.
Esa luz en el camino que le señala que su destino será rodar y rodar durante cinco fechas más. Una eternidad o un instante, según la perspectiva desde donde se lo mire.
Será un derrotero que sólo podrá transitarse de tres puntos en tres. Como en algún otro momento de su historia reciente, la consigna "ganar y rezar" vuelve a cruzársele en el horizonte. Es que Talleres, está visto, nació para sufrir.
MUNDO D - LA VOZ-







