¿Cómo explicar otra derrota de Tucumán Central? Atlético Escobar ganó 3 a 2 en el último minuto y dejó al “Rojo” al borde del descenso, después de volver a competir y generar situaciones sin conseguir nada. Ese es el drama que atraviesa el equipo.
El “Rojo” no está siendo superado en todos los partidos. El problema es que tampoco logra concretar sus buenos momentos en resultados. En cuatro fechas de la Reválida consiguió apenas un punto y perdió tres encuentros. Con cuatro jornadas por delante, la tabla ya no ofrece prácticamente margen: el conjunto de Villa Alem necesita ganar y sostener una pelea que hoy parece cada vez más cuesta arriba.
Contra Escobar volvió a quedar expuesta esa dificultad. El equipo dirigido por Walter Arrieta comenzó mejor, tomó la iniciativa y encontró el 1 a 0 con Felipe Estrada. Pero otra vez apareció un golpe en el peor momento: en la última jugada del primer tiempo, Hugo Paniagua Zárate empató tras un tiro libre, y el partido volvió a empezar de cero.
En el complemento, además, las circunstancias terminaron de complicar todo. Estrada fue expulsado por doble amarilla y, más tarde, César Abregú también vio la roja. Con nueve jugadores, Tucumán Central todavía encontró una respuesta en Matías Smith, que marcó un golazo para el 2 a 1. La reacción habla de un equipo que no se entrega, pero también desnuda su problema: necesita un esfuerzo extraordinario para sostener partidos que se le escapan en detalles.
Con dos hombres más, Escobar encontró espacios y Ramón Villalba no perdonó. Marcó el empate y, a los 93 minutos, volvió a aparecer para darle el triunfo al visitante. El “Rojo”, otra vez, recibió un golpe decisivo cuando ya no había tiempo para reaccionar.
Pero reducir la derrota a las expulsiones sería insuficiente. Hay un problema estructural. Arrieta trabaja con un plantel reducido, condicionado por lesiones, suspensiones y salidas de futbolistas. Rodrigo Palomino ni siquiera pudo ingresar porque se lesionó durante el calentamiento. Ahora, además, Estrada y Abregú estarán ausentes. La pregunta también es cómo armar un equipo competitivo con cada vez menos alternativas.
Ahí está una de las claves. Tucumán Central pelea contra sus rivales, pero también contra sus propias limitaciones. El equipo muestra actitud, genera oportunidades y por momentos juega de igual a igual, pero necesita transformar esas señales en puntos. En una lucha por la permanencia, las buenas intenciones no alcanzan y cada error pesa más.
El próximo partido frente a Sarmiento, en Resistencia, adquiere otra dimensión. Será un cruce entre dos equipos comprometidos y una nueva oportunidad para mantener viva la pelea. Ya no queda espacio para esperar que la recuperación llegue sola.
Hace apenas unos meses, Tucumán Central celebraba en Catamarca un ascenso histórico al Federal A. Hoy, aquel salto está amenazado por un descenso prematuro. El sueño no terminó, pero se convirtió en una carrera contra el reloj.
Quedan cuatro partidos. Para seguir con vida, el “Rojo” necesita dejar de lamentar lo que mereció y empezar a conseguir lo que necesita. El tiempo se termina y la próxima estación puede marcar mucho más que una fecha del calendario: puede definir cuánto le queda de vida al sueño. (Producción periodística: Carlos Oardi).
Fuente: Foto y texto: La Gaceta




